• 2
  • 4
  • 1
  • 5

SÍNODO DE LOS JÓVENES

 

cieloazul2

DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO (día 8 de julio)

Salmo 123 (122)* La mirada hacia Dios 1 Canción de las subidas

“Nuestros ojos están en el Señor, esperando su misericordia”

A ti levanto mis ojos,

a ti que habitas en el cielo.

2 Como están los ojos de los esclavos

fijos en las manos de sus señores,

Como están los ojos de la esclava

fijos en las manos de su señora,

así están nuestros ojos

en el Señor, Dios nuestro,

esperando su misericordia.

3 Misericordia, Señor, misericordia,

que estamos saciados de desprecios;

4 nuestra alma está saciada

del sarcasmo de los satisfechos,

del desprecio de los orgullosos.

 

Este salmo tiene dos partes: la primera parte (v1) es una oración individual en la que no se pide nada con palabras; se hace un gesto: levantar los ojos al cielo. Dirigir la mirada al cielo es reconocer que Dios es Señor y libera.

 

La segunda parte (v2-4) es una oración comunitaria. La comunidad que está en una situación de opresión pide a Dios que tenga misericordia y los libere del sarcasmo de los satisfechos y del desprecio de los orgullosos.

 

Es una súplica llena de confianza, en ella el salmista testifica la presencia de Dios en su vida, en la del pueblo y en la esperanza de recibir el auxilio, por eso acude a Dios para que actúe con su poder en favor de los oprimidos.

 

Así como los ojos de los esclavos están pendientes de su señor, a la espera de que tome la decisión de darles la libertad, así los ojos de este grupo están puestos en el Señor esperando su misericordia.

 

El Dios que nos presenta el salmo es un Dios misericordioso, un Dios que libera, que no defrauda a los que ponen en Él su esperanza.

 

Hoy también hay personas oprimidas y saciadas de burlas, familias oprimidas y naciones oprimidas; demasiado sarcasmo de los satisfechos. Pidamos por ellos y no permitamos que a nuestro lado nadie sea humillado.