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XLVIII Jornadas de Pastoral Juvenil Vocacional

Alcañices


El pasado día 17 de noviembre, los coles “Amor de Dios” de la provincia de Zamora celebraron el “Magosto” en la localidad de Alcañices. Estábamos casi todos, Amor de Dios de Toro, Santísima Trinidad y Sagrado Corazón de Jesús.


El día comenzó a las 9 y media, hora en la que emprendimos el viaje hacia la comarca de Aliste. Todos estábamos impacientes y, en cuanto llegamos, todos los chicos se juntaron y se pusieron a jugar. Lo primero que hicimos, mientras algunos monitores preparaban la lumbre en la chimenea, los monitores de Toro animaban a los chicos a rezar y a ESCUCHAR la naturaleza, a ellos mismos y a Dios. ¡Nos ayudó a disfrutar más del día! Los chicos no paraban, hicieron un taller para “escuchar la naturaleza” se llevaron a casa un bonito marcapáginas con hojas secas. Disfrutamos con juegos para conocernos y después…. ¡Al rico chorizo! Castañas calentitas … ¡Que rico estaba todo! Lo pasamos genial, y comimos estupendamente.


Finalizada la hora de la comida, los chicos pudieron jugar un ratito, y comenzamos la ruta, hacia el pueblo: teníamos que hacer una visita muy especial, pero antes -por supuesto- coger fuerzas de nuevo en el kiosko del pueblo y comprar unas cuantas chuches.
Y allí llegamos, a nuestra visita a la Residencia de ancianos de Alcañices. Los abuelitos, nos estaban esperando con los ojos como platos, nos tenían preparada una sorpresa: ¡cantos típicos de la tierra!, ¡fue genial! Los chicos no pestañeaban y ayudaban a pasar las hojas de las canciones, incluso algunas monitoras se animaron a bailar las canciones.
Para finalizar la visita, los chicos también le tenían preparada una sorpresa a los abuelitos y les repartieron diferentes regalos, para que tuvieran un recuerdo suyo, además de jugar un “BINGO” que tanto nos gusta.


Pero esa no fue la única sorpresa, algunos monitores pudimos reencontrarnos con antiguos compañeros que ya no están en nuestros coles, pero eso no fue todo, los abuelitos quisieron que ese día no se borrara de nuestra mente y nos dieron un obsequio para no olvidarlos, pero creo que no será necesario, porque el día fue increíble, como los chicos jugaban, reían y se divertían unos con otros además de alegrar la tarde a unas personas muy especiales como son “los abuelitos” y como dice el refrán castellano: “quien no conoce abuela no conoce cosa buena”.


Esta convivencia, solo es el principio de muchas nuevas amistades, que gracias a los “Grupos Amor de Dios” comienzan a forjarse.