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SÍNODO DE LOS JÓVENES

IIISemana

 

 

“Señor, tú tienes palabras de vida eterna”.

Oramos con el salmo 19 (18), 8-11

8 La ley del Señor es perfecta

reconforta al ser humano

el mandato del Señor es firme,

al sencillo lo hace sabio.

9 Los mandatos del Señor son rectos

alegran el corazón;

el mandamiento del Señor es nítido

llena los ojos de luz.

10 Adherirse al Señor comunica santidad,

es algo que permanece para siempre;

los juicios del Señor son verdad,

todos ellos son justos.

11 Son más cautivadores que el oro,

más que abundante oro fino,

más dulces que la miel,

que la miel virgen del panal.

 

En la parte del salmo que vamos a rezar hoy, el salmista nos presenta la imagen del Dios de la Alianza que hace entrega de la Ley a su pueblo.

 

Israel ve la Ley como el gran don, el don insuperable que Dios le ha comunicado, su Proyecto, las condiciones para que Israel sea su pueblo. “Seréis mi propiedad personal si guardáis mis mandamientos”(Ex 19, 5 )

 

Para el salmista la Ley es lo más valioso, lo más dulce que existe. Es una Ley perfecta, firme, recta, nítida, justa. El Dios que nos presenta este salmo, es un Dios cercano, cuya Ley reconforta al ser humano, al sencillo lo hace sabio, alegra el corazón, llena de luz los ojos.

 

El salmista comparte con nosotros su reflexión “la Ley es más cautivadora que el oro más fino, más dulce que la miel” y nos invita a entrar en comunión con el proyecto de Dios presente en la Biblia.

 

Al rezarlo, pensemos ¿cómo me siento ante la Ley del Señor?

 

En esta tercera semana de Cuaresma damos gracias al Señor diciendo, “Señor, tú tienes palabras de vida eterna”.

 

Lee pausadamente el salmo, deja que entre en ti cada expresión, pronúnciala, hazla oración y quédate en silencio pidiendo al Señor que te conceda amar su Ley, vivir su Proyecto..