
La sencillez y la humildad son valores profundamente bíblicos y Jesús nos da ejemplo de cómo vivir un liderazgo en sencillez y humildad.
En Mt 11,25.30) “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las han revelado a los pequeños y sencillos. (25) “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón (29). Jesús prefiere a los sencillos, a los humildes, a los pequeños para hacerles portavoces de su Reino.
En Romanos 12:16 “Vivid en armonía los unos con los otros. No seáis altivos, sino acomodaos a los humildes.” Este versículo nos invita a vivir con sencillez de espíritu, sin orgullo, abiertos a los demás, sin buscar sobresalir, sino compartir con humildad y naturalidad.
En nuestras constituciones. En el nº 37 se nos dice: “Nuestras comunidades tienen como distintivos propios la humildad, la caridad, la alegría y el trabajo”. Cf Reg.I, 16 y 18
En María. Recordamos el Magnificat. “Te has fijado en la humildad de tu sierva…”
Nuestra congregación encuentra en María el modelo de humildad y sencillez, trabajo y alegría, virtudes que integran nuestra espiritualidad. De María aprendemos también docilidad al Espíritu y fidelidad en el seguimiento de Cristo. (N 6 Const)
Todo esto nos ayuda a vivir un “LIDERARGO Sinodal para el cuidado”.