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XLVIII Jornadas de Pastoral Juvenil Vocacional

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                                                                           ENCUENTRO VOLUNTARIOS USERA

                                                                   Madrid, 24 de noviembre de 2018

Madrid nos ha regalado hoy una mañana fría de otoño, con el cielo plomizo y hojas secas en las aceras. Aunque no es demasiado temprano apenas nos cruzamos con nadie por la calle. El día invita a quedarse en casa, pero hace tiempo que esperamos que llegue este momento y en Asura está todo preparado para el encuentro.

 

No somos los primeros. En la sala nos reciben con calidez las coordinadoras de voluntariado Sor María y Sor Isabel (enseguida llega Gema) y otros voluntarios. Unos se desenvuelven con el aplomo que da la veteranía y otros con la misma cara de despiste que debemos de traer nosotros. Nos colgamos unas identificaciones y vamos tomando asiento.

 

Yoli, maestra de infantil en el colegio de Verín, comienza el encuentro regalándonos un corazón-oreja que nos ayuda a hacer la primera reflexión de la mañana con la canción “Escucha a tu corazón”, de Laura Pausini, de fondo. La dinámica sirve para que todos podamos presentarnos. Hemos venido desde Cádiz, Almería, Granada, distintas ciudades de Portugal, Madrid, Salamanca, Verín, Oviedo, Arévalo… una vez más comprobamos qué grande es la familia Amor de Dios.

 

Continuamos con una oración. El milagro de los panes y los peces y la canción “Dadles vosotros de comer”, de Salomé Arricibita, nos ayudan a seguir reflexionando: ¿Qué tengo yo que puedo compartir con los demás? Y lo que parece poco en cada uno, tomado en conjunto inunda el mundo de simbólicos panes: tiempo, cariño, paciencia, esperanza, trabajo, alegría, amor…

 

Llega el turno de Gema. Quiere que pensemos en cómo es el voluntario Usera. Leemos entre todos el cuento de la abuela de las semillas, que nos invita a mantener la esperanza de que el cambio es posible y la fe en que toda siembra dará su fruto aunque ni siquiera lleguemos a verlo. Escuchamos la canción “Gente”, de Presuntos Implicados, y pensamos en el voluntario: sus manos, sus pies, ojos, boca, oídos… ¡cuántas cosas podemos hacer!: caminar, equilibrar, dar, recibir, acariciar, abrazar, besar, proteger, observar, escuchar, comunicar, sonreír… de la silueta del voluntario Usera surge ahora una multitud de corazones de colores.

 

A las 11:30 nos hacemos unas fotos (ya no somos un grupo de extraños) y tomamos un tentempié.

 

Sor Isabel nos explica a continuación las implicaciones del voluntariado, sostenido en sus distintos aspectos por la Asociación Padre Usera y por las Hermanas del Amor de Dios. Ser voluntario Usera es darse con gratuidad, prestar servicio desde la fe, dejándose afectar pero sin perder la alegría y el entusiasmo. El voluntario defenderá y respetará siempre la dignidad de las personas y entre sus valores deben estar la honradez, la integridad, la sinceridad, la coherencia, la madurez, la discreción, la tenacidad, paciencia, valentía, generosidad… Aunque por momentos se me viene a la mente la imagen de una especie de superhéroe, nos queda claro que deberemos estar disponibles con humildad donde se nos necesite y para lo que se necesite. Se nos presentan por fin los campos para 2018: En Bolivia, El CIE de Cochabamba, en Perú, la escuela “Fe y Alegría” y el centro de salud “Tablada de Lurín”, ambos en Lima, y en Mozambique, Mocuba y la escuela agrícola de Milevane.

 

Llega el momento de que los voluntarios compartan con nosotros sus experiencias. Todos han preparado presentaciones que nos ayudan a conocer los lugares, las personas y las tareas que formaron parte de su labor. Ana y Mar, de Salamanca, nos cuentan su estancia en Lourdes, un nuevo campo pensado para que los menores de 21 años puedan ejercer el voluntariado. Yoli, de Verín, y Marian, de Oviedo, nos transmiten perfectamente la luz, el color, los sonidos y la cotidianidad de la escuela agrícola de Milevane. Me encanta escuchar cómo un grupo de niñas africanas cantan al Amor de Dios y al Padre Usera. Ana, maestra de infantil en Portugal, nos explica en su idioma en qué consistió su trabajo en las escuelas infantiles de Maputo y Mocuba. Antes de ir a comer, Felipe, coordinador del voluntariado en Portugal, nos da algunos detalles prácticos acerca de las vacunaciones, compra de billetes de avión, visados…

 

El encuentro continúa después de la comida. Es el turno de Laura y Mónica, de Cádiz, que nos cuentan su experiencia en Cochabamba. A pesar de las duras condiciones en las que viven aquellos niños, en el CIE se respira armonía y los niños comen y hacen sus tareas entre juegos y sonrisas. De nuevo Marian y Yoli toman la palabra y nos presentan el trabajo que hicieron en Lima. También allí la misión se desarrolla en un entorno muy difícil y es necesario acompañar a los más débiles y desprotegidos.

 

Nos acercamos al final de la jornada. Hay un momento para relajarnos tomando un mate de coca que nos trae Laura y poder escribir nuestros deseos en unos nenúfares que se abrirán en el agua. Sor María nos pide a cada uno una sola palabra que condense nuestra vivencia de hoy. Es difícil, se vienen tantas a la cabeza… elijo “expectativa”, pero igual podría ser “servicio” o “aprendizaje”, o “reto”… el encuentro sin duda era necesario, nos vamos con las ideas bastante claras y conscientes de la importancia y la seriedad con las que se trata el voluntariado tanto desde la asociación como desde la congregación. Nos despedimos un poco apresuradamente porque aún nos queda un viaje largo hasta casa. Mientras conduzco me acuerdo de aquella frase: “El viaje de mil millas comienza con un solo paso".

 

Ana Labayen Cirujano

         Granada